Este fin de semana por fin fuimos a Xi’an (西安), más conocido en el mundo entero como la ciudad que está al lado de las figuras de guerreros que se hicieron famosos en el 2004 en el Forum de Barcelona

Y como no puede ser de otra forma, esta entrada irá sobre ellos, que por algo son los más famosos de esta ciudad: Los guerreros de terracota (o 兵马俑, bīng mă yŏng, figuras de guerreros y caballos, estos últimos olvidados en la traducción).

El lugar donde se encuentran los guerreros está a una hora y media de Xi’an y es muy fácil llegar, basta con coger un autobús enfrente de la estación de tren, concretamente el 306. Hay muchos, salen cada media hora más o menos (o cuando están llenos), y sólo cuesta unos 7 yuanes (menos de un euro) por trayecto y tardan alrededor de una hora.

Una vez allí, y tras pagar la entrada de rigor (110 yuanes, 55 si sois estudiantes), otro “ejercito” de guías os abordarán por si las quereis contratar para que os acompañe… y bueno, la verdad es que lo hicimos. Son guías oficiales y las que vendrán a hablar con vosotros tienen buen inglés. El precio es cerrado, uns 120 yuanes (poco más de 12 euros) hasta 5 personas (un poco más si sois más de 5) y os explicará cosas bastante interesantes durante todo el tiempo que estéis dentro, unas 2 o 3 horas.

Los guerreros están situados en 3 excavaciones o pits. La primera es, como su propio nombre indica, la primera que encontraron, en 1974, y es la más grande y conocida. La tercera es la más pequeña y la última que encontraron. Como todo en la vida, es mejor dejar la mejor parte para el final, se recomienda empezar por la tercera.

La tercera sala (pit 3) se puede decir que eran los cuarteles generales, porque en ella se encuentran los jefes.

Aunque es muy pequeña en comparación con los otros pits, impresiona verlos en director por primera vez, allí donde estuvieron hace más de 2000 años. Aquí fue donde se encontró uno de los carros de bronce tan famosos (al menos famosos por aquí).

La segunda sala, la bautizaré como la to be continued… ya que está aún por excavar. Básicamente se dieron cuenta que cuando sacaban las figuras, estaban todas rotas pero muy coloridas. Veis en la foto qué buena pinta?

No obstante, los colores se les iba a los poco días al estar expuestas al aire trás 20 siglos enterradas, como podéis ver en esta foto de uno de los agujeros de prueba, donde están las figuras tal y como se las encontraron, sin restaurar.

Por tanto, en esta sala han sacado muy poca cosa, y lo único que vereis es una extensión gigantesca donde están enterradas las figuras, sólo con algunos agujeros donde abrieron para ver qué había ahí debajo.

Según pudieron averigurar, aquí están los arqueros, los jinetes y los carros, y supongo yo que nuestros hijos algún día podrán verlos en todo su explendor, una vez alguien haya conseguido descubrir alguna técnica para conservar los colores.

Eso sí, en esta sala hay 5 piezas expuestas muy bien conservadas: un arquero, un jefecillo, un general, un chavalín sin armadura y un jinete con su caballo. La graduación de cada uno se sabe, además de por las ropas, por la altura de la punta de sus zapatos…

Y por fin llegamos a la tercera sala.

Es gigante, rollo hangar de avión, y al contario que las otras dos salas, con luz natural. Y eso? Pues porque se construyó a finales de los 70, poco después de que unos campesinos encontraran una al hacer un pozo… y por entonces no tenían muy claro qué era bueno y qué no.

Así que esto es lo que se ve…

La sala de la infantería. Impresionante, verdad? Mirad el tamaño de las personas de los lados…

Se estima que hay unos 8000 guerreros ahí enterrados, y menos de 2000 encontrados, todos diferentes, y todos están hechos añico, por lo que la restauración es todo un trabajo de chinos (nunca mejor dicho). Debe de ser por ello por lo que este año le dieron el Premio Príncipe de Asturias a los restauradores.

Hay zonas aún cubiertas (creo que por la misma razón que la sala anterior, porque no existe la tecnología aún para preservar los colores) y otras, que ya habían abierto hace tiempo, están aún sin restaurar.

y atrás del todo, el taller de reparaciones…

y tras darle una vuelta a la sala, se acabaron los guerreros… echemos la última mirada…

Ahora sólo faltan los dos carros de bronce. Son una de las “joyas de la corona” chinas, tanto que uno de ellos estuvo expuesto (y aún sigue, por cierto) en el pabellón de China en la Expo.

Estos carros (o actualmente una reproducción y un original) están en una sala anexa. Aunque tras ver la inmensidad de la sala 1 y ver todo a escala real, su reducido tamaño (están hechos a escala 1:2, la mitad, vamos) pueda defraudar a primera vista, la verdad es que impresiona ver el nivel de detalle de estas esculturas realizadas hace más de 2000 años.

Y se acabó la visita. Podéis ir a la tienda que está al lado del cine (esto no lo comentaré mucho, es una sala redonda con pantallas e imágenes de los 80).

Como curiosidad, deciros que uno de los agricultores que encontraron la tumba sigue vivo, y lo tienen en la tienda firmando libros… y me da a mí que no debe de estar muy feliz… nos echó bulla por quererle hacerle una foto… pero bueno, se la acabamos haciendo :)

Y no me extraña que no esté muy contento. Según la guía, tras encontrar este tesoro sólo le dieron unos 30 yuanes (que aunque hace 35 años no estaba mal para unos campesinos, me da a mí que ya se lo habrá gastado).