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Plaza Central Xianggelila

Shangri-la, Xianggelila o Zhongdian

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Por estas fechas hace un año que realizamos el viaje por las tierras del Sur de China: Yunnan. Después de visitar Kunming (con su bosque de piedra Shilin), Dali, Lijiang, la última parada fue Shangri-La… y por alguna razón, nunca he escrito sobre ella… así que ahora toca hacerlo :)

¿Shangri-La?

Ahora direis… ¿eso no era de un libro? o ¿Eso no es una cadena de hoteles?

Pues sí y sí. Ambas respuestas son correctas. Shangri-la era una tierra ficticia que aparece en el libro de James Hilton de 1933 llamada Lost Horizon (Horizontes Perdidos en castellano), donde un veterano de la Primera Guerra Mundial, Hugh Conway, encuentra su paz interior. Pues bueno, ya que este lugar molaba mucho, y no existía, algún que otro avispado oficial chino pensó que como seguro que atraía mucho turismo, sería una buena idea “hacerlo existir”. Así, en el 2001, buscaron un lugar que se pareciera a la descripción de la novela (es decir entre montañas, con un monasterio gigante, y cercal del Tibet) y encontrar este lugar: Zhongdian (中甸), que rebautizaron con el sonoro nombre de Xiānggélǐlā (香格里拉), fonéticamente Shangri-La en chino. Además, según he visto por ahí, encima tiene otro nombre, Gyelthang en tibetano.

Y sobre el hotel, supongo que pensaron que sonaba bien como marca de hoteles de lujo…

¿Cuáles son las 3 cosas que se pueden hacer en Shangri-La?

1. Visitar el templo de Sōngzànlín (松赞林寺).

Este monasterio quizá sea la razón por la que visitar Shangri-La. Se encuentra a 5 km del pueblo de Zhongdian, y engloba innumerables templos y residencias de monges en su interior. Se trata del mayor templo tibetano en Yunnan, y el mayor monasterio del sur de China. El templo principal está siendo “restaurado” a la china, es decir, demolido completamente y vuelto a construir.

La razón que dan es que el monasterio original era de madera, y que ahora “les están construyendo uno mejor de cemento que durará muchos siglos”… La razón verdadera es que en China no le dan ningún valor a la antigüedad de las cosas, de ahí que un país con miles de años de historia, al final tenga todos los monumentos que parecen prefabricados.

Y las maderas originales del templo acaban todas apiladas con su destino en las estufas de las residencias de los monges…

Las dos templos adyacentes al que se encuentra en construcción se pueden visitar, y en ellos se explica la vida de Budha en imágenes… menos mal que teníamos al guía que nos lo fue explicando poco a poco, aunque de poco sirvió porque un año después, se me ha olvidado casi todo.

No se pueden hacer fotos dentro, aunque conseguí tomar una de cómo era el templo originalmente… cabe decir que más o menos lo van a dejar parecido.

El guía, precisamente, era el que nos proporcionaba el hotel donde nos quedamos una noche, el Songtsan Retreat, que está justo al lado del templo. Es una buena opción si lo que queréis es tranquilidad, naturaleza y aire limpio…

2. Visitar el pueblo.

Vale, es un poco turístico, sobretodo porque un pueblo al que han cambiado el nombre para atraer el turismo no podría ser de otra manera, pero vale la pena pasar al menos un día pateandolo.

Tenemos la plaza central, donde ponen unos puestos con pinchitos muy buenos…

Plaza polivalente… en la que por las tardes se ponen a bailar…

En el pueblo también se puede visitar otro templo… el Guishan, con su rueda de oración gigante que se ve en todo el pueblo… rueda “milenaria” que instalaron el año 2002…

Lo mejor del pueblo es que se encuentran los “lugareños” con sus trajes tradicionales… aunque puede que lo hagan por atraer el turismo, creo que más bien lo hacen porque son como visten normalmente en su etnia porque habían muchas mujeres vestidas con estos trajes fuera de lugares turísticos.

3. Visitar los alrededores de Shangri-La

Es sencillo viajar alrededor. Desde algunos hostales organizan viajes, e incluso te buscan un coche para ir donde quieras.

Una de las mejores excursiones es a las terrazas de piedra calcárea de Baishui (literalmente “Agua Blanca”).

Aunque al llegar al pueblo parece que nos hayamos equivocado… y al subir para visitarlas parece que no valen mucho la pena….

Al llegar, la vista es impresionante…

Esta excursión ya vale la pena para pasar medio día, pero nosotros decidimos seguir adelante e intentar visitar el “desfiladero del tigre saltador” (Tiger Leaping Gorge), excursión que se hace normalmente desde Lijiang y que mucha gente la hace andando…

El camino hacia allí está muy bien, aunque con un poco de curvas… pero la vista de las montañas vale la pena.

Pero no pudimos hacerlo. El año pasado hubieron unas “lluvias bíblicas” que se llevaron por delante unas cuantas carreteras… y bueno, lo vimos en directo…

Así que tuvimos que volver por donde habíamos venido.

Y aquí se acaba el viaje de Yunnan. Si lo vais a visitar, disfrutadlo.

North Korea Pavilion outside

Postales desde Pyongyang

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Es lo que tienen las mudanzas, que empiezas a encontrar cosas que ya ni te acordabas que tenías… y me he encontrado algo muy curioso que ahora os enseñaré, pero dejadme que haga una pequeña introducción…

Como supongo que recordáis, el año pasado fue la Expo de Shanghai, evento que puso de patas para arriba toda la ciudad y que permitió a muchos chinos conocer algo más de países que nunca habían escuchado hablar… como por ejemplo España :)

Yo también aproveché la ocasión para “visitar” algún país al que dudo que vaya nunca, como Corea del Norte, país que me fascina por el hermetismo con el que vive.

Como me esperaba, dentro tenía poco que ver, sólo alguna foto desde lejos de Pyongyang, una fuente de niños en corro y carteles propagandísticos…

Los muy cachondos escribieron en letras bien grandes su slogan en inglés, supongo para creerselo ellos mismos o algo, porque si no, no se entiende: Paradise for People. Se puede ver en la foto del interior, arriba a la izquierda, debajo de la bandera gigante (lo amplío para que se pueda ver mejor). Además también se podía encontrar una tienda con propaganda norcoreana (también amplío la zona de la foto).

Pues aparentemente algo me compré yo también y es precisamente esto es lo que he encontrado escondido entre las maletas… Un par de juegos de postales Norcoreanas!

Y es que las fotos de paises totalitarios me siguen fascinando… fotos de edificios monumentales entre calles totalmente vacías de coches y personas, y foto de gente forzando la sonrisa.

Lo mejor es que uno de los juegos estaba incluso en castellano, y este es el que he escaneado para compartirlo con la humanidad en el blog…

Las postales no tienen desperdicio… Aquí van…

Esta última foto de los niños es del otro juego de postales que compré, que no he escaneado aún. Sólo he puesto esta foto porque me parece la más falsa que me he podido encontrar nunca… Si queréis, las escaneo y las subo también…

bus a la gran muralla

Una vuelta por la Gran Muralla

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Se me acumula la faena de escribir sobre los viajes, así que voy a hablar sobre el que hicimos en Octubre durante “los 8 días de oro de El Corte Inglés”, i.e. la Golde Week: Pekín… y más concretamente sobre la Gran Muralla (长城, cháng chéng), una de las siete maravillas del mundo moderno (por cierto, dicen los chinos que los guerreros de Xi’an son la octava, aunque este título se lo pone cada país a algo suyo)

Como todo el mundo sabe, la Gran Muralla es larga de narices, pero no es sólo una, si no muchas que se acabaron uniendo. Como se realizó a lo largo de varios miles de años, durante diferentes dinastías, su grado de conservación varía mucho. Normalmente está muy destrozada, aunque hay tramos que se han recuperado / restaurado para el deleite de los visitantes.

Aunque se puede visitar desde muchos lugares de China, Pekín es una buena base para descubrir algunas zonas interesantes y bien conservadas / restauradas. Y digo zonas porque claro, no se puede visitar toda, así que hay que elegir qué visitar. Desde Pekín casi todo el mundo va a Badaling, aunque no sé muy bien por qué, creo que porque está más cerca. Además, según las historias de otros viajantes, en esa zona lo peor son los vendedores de souvenirs que te persiguen por toda la muralla vendiéndote camisetas, algo que agobia bastante. Por tanto, ya que fuimos en la semana en la que todo el mundo te recomienda que no viajes por China ya que son únicas vacaciones que tienen los chinos junto con el año nuevo chino, decidimos irnos a otra esperando que estuviera menos concurrida: Mutianyu. A la elección del lugar nos ayudó un gran post en Travelchinaguide donde explican con todo detalle cómo llegar.

Y ya que les he mencionado, añado aquí su mapa del la Gran Muralla cercana a Pekín.

¿Y cómo se va a Mutianyu? Pues hay varias maneras.

Opción 1. autobús desde Dongzhimen, la opción más económica (6 yuanes) y más divertida. Es el autobús 936 y sale sólo temprano por la mañana, hasta las 9 más o menos. No sales desde la estación de autobuses nueva de Dongzhimen, si no detrás de ella, algo así como al quinto pino… así que tendréis que preguntar un poco, pero no es complicado. Nota: Si se han acabado los buses directos, también se puede coger el bus a un pueblo llamado Huairou y coger un taxi / bus desde allí.

Opción 2. Taxi o coche privado. Si andais por esa estación os encontraréis mogollón de gente que os ofrecen sus servicios como conductor. Si sois varios no sale caro tampoco. Estos también andan por otras partes turísticas de la ciudad; se os acercará un señor que os dirá que es conductor y os dará una tarjeta…

Opción 3. Viaje organizado. Os irán a buscar a las 7 de la mañana junto con otros 10 grupos en 10 hoteles diferentes de la ciudad y os llevarán a sitios que no queréis, pero parece la opción más sencilla.

Por si alguno se lo pregunta, nosotros acabamos tomando la opción 1 tras haber contratado la opción 2 pero que por la mañana resultó ser opción 3… así que ojo con el conductor que contratéis… sobretodo si es uno que se acerca con una tarjeta el día anterior.

Así que el bus os dejará en las puertas de Mutianyu (ya podéis ver la muralla!), desde donde podréis subir tras pagar la entrada correspondiente y el billete del teleférico si os queréis ahorrar las escaleras.

Y qué es lo primero que se ve allí arriba? Aparte de la muralla de cerca (que impresiona), el omnipresente certificado de la Unesco, y chinos haciéndose fotos con él.

Y a partir de ahí, a pasear, cuesta arriba, cuesta abajo, escaleras arriba, escaleras abajo, fotos p’aquí, fotos p’allá

Al final resultó un acierto, hay algo de gente, pero no agobia, y nadie te acosa para que le compres una camiseta con el típico “yo subí a la Gran Muralla”.

Sí, ok, hay algunas escaleras, pero es normal no? ¿No veis las montañas?

Y para bajar buscad los globos rojos, desde allí podréis coger las escaleras o el teleférico que usasteis para subir…

o el telesilla que se encuentra un poco más a la derecha del teleférico…

o mejor aún, podéis coger uno de los toboganes instalados para la ocasión justo al lado de los telesillas…

Qué, entran ganas de verla?

Supongo que alguno dirá que parece un poco parque de atracciones. Y bueno, la verdad es que siendo un destino turístico algo así es normal. No obstante, para los puristas (y deportistas), es posible encontrar excursiones a la muralla en su estado original,  como por ejemplo el Best sell-One Day Secret Great Wall Hike de Cycle China.

el señor que encontro los guerreros

Los guerreros de Xi’an

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Este fin de semana por fin fuimos a Xi’an (西安), más conocido en el mundo entero como la ciudad que está al lado de las figuras de guerreros que se hicieron famosos en el 2004 en el Forum de Barcelona

Y como no puede ser de otra forma, esta entrada irá sobre ellos, que por algo son los más famosos de esta ciudad: Los guerreros de terracota (o 兵马俑, bīng mă yŏng, figuras de guerreros y caballos, estos últimos olvidados en la traducción).

El lugar donde se encuentran los guerreros está a una hora y media de Xi’an y es muy fácil llegar, basta con coger un autobús enfrente de la estación de tren, concretamente el 306. Hay muchos, salen cada media hora más o menos (o cuando están llenos), y sólo cuesta unos 7 yuanes (menos de un euro) por trayecto y tardan alrededor de una hora.

Una vez allí, y tras pagar la entrada de rigor (110 yuanes, 55 si sois estudiantes), otro “ejercito” de guías os abordarán por si las quereis contratar para que os acompañe… y bueno, la verdad es que lo hicimos. Son guías oficiales y las que vendrán a hablar con vosotros tienen buen inglés. El precio es cerrado, uns 120 yuanes (poco más de 12 euros) hasta 5 personas (un poco más si sois más de 5) y os explicará cosas bastante interesantes durante todo el tiempo que estéis dentro, unas 2 o 3 horas.

Los guerreros están situados en 3 excavaciones o pits. La primera es, como su propio nombre indica, la primera que encontraron, en 1974, y es la más grande y conocida. La tercera es la más pequeña y la última que encontraron. Como todo en la vida, es mejor dejar la mejor parte para el final, se recomienda empezar por la tercera.

La tercera sala (pit 3) se puede decir que eran los cuarteles generales, porque en ella se encuentran los jefes.

Aunque es muy pequeña en comparación con los otros pits, impresiona verlos en director por primera vez, allí donde estuvieron hace más de 2000 años. Aquí fue donde se encontró uno de los carros de bronce tan famosos (al menos famosos por aquí).

La segunda sala, la bautizaré como la to be continued… ya que está aún por excavar. Básicamente se dieron cuenta que cuando sacaban las figuras, estaban todas rotas pero muy coloridas. Veis en la foto qué buena pinta?

No obstante, los colores se les iba a los poco días al estar expuestas al aire trás 20 siglos enterradas, como podéis ver en esta foto de uno de los agujeros de prueba, donde están las figuras tal y como se las encontraron, sin restaurar.

Por tanto, en esta sala han sacado muy poca cosa, y lo único que vereis es una extensión gigantesca donde están enterradas las figuras, sólo con algunos agujeros donde abrieron para ver qué había ahí debajo.

Según pudieron averigurar, aquí están los arqueros, los jinetes y los carros, y supongo yo que nuestros hijos algún día podrán verlos en todo su explendor, una vez alguien haya conseguido descubrir alguna técnica para conservar los colores.

Eso sí, en esta sala hay 5 piezas expuestas muy bien conservadas: un arquero, un jefecillo, un general, un chavalín sin armadura y un jinete con su caballo. La graduación de cada uno se sabe, además de por las ropas, por la altura de la punta de sus zapatos…

Y por fin llegamos a la tercera sala.

Es gigante, rollo hangar de avión, y al contario que las otras dos salas, con luz natural. Y eso? Pues porque se construyó a finales de los 70, poco después de que unos campesinos encontraran una al hacer un pozo… y por entonces no tenían muy claro qué era bueno y qué no.

Así que esto es lo que se ve…

La sala de la infantería. Impresionante, verdad? Mirad el tamaño de las personas de los lados…

Se estima que hay unos 8000 guerreros ahí enterrados, y menos de 2000 encontrados, todos diferentes, y todos están hechos añico, por lo que la restauración es todo un trabajo de chinos (nunca mejor dicho). Debe de ser por ello por lo que este año le dieron el Premio Príncipe de Asturias a los restauradores.

Hay zonas aún cubiertas (creo que por la misma razón que la sala anterior, porque no existe la tecnología aún para preservar los colores) y otras, que ya habían abierto hace tiempo, están aún sin restaurar.

y atrás del todo, el taller de reparaciones…

y tras darle una vuelta a la sala, se acabaron los guerreros… echemos la última mirada…

Ahora sólo faltan los dos carros de bronce. Son una de las “joyas de la corona” chinas, tanto que uno de ellos estuvo expuesto (y aún sigue, por cierto) en el pabellón de China en la Expo.

Estos carros (o actualmente una reproducción y un original) están en una sala anexa. Aunque tras ver la inmensidad de la sala 1 y ver todo a escala real, su reducido tamaño (están hechos a escala 1:2, la mitad, vamos) pueda defraudar a primera vista, la verdad es que impresiona ver el nivel de detalle de estas esculturas realizadas hace más de 2000 años.

Y se acabó la visita. Podéis ir a la tienda que está al lado del cine (esto no lo comentaré mucho, es una sala redonda con pantallas e imágenes de los 80).

Como curiosidad, deciros que uno de los agricultores que encontraron la tumba sigue vivo, y lo tienen en la tienda firmando libros… y me da a mí que no debe de estar muy feliz… nos echó bulla por quererle hacerle una foto… pero bueno, se la acabamos haciendo :)

Y no me extraña que no esté muy contento. Según la guía, tras encontrar este tesoro sólo le dieron unos 30 yuanes (que aunque hace 35 años no estaba mal para unos campesinos, me da a mí que ya se lo habrá gastado).

Abanico

Tae Kwon Do (태권도) en Seúl (momento remember)

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A principio de octubre, aprovechando la “Semana Dorada”, fuimos unos 5 días a Seúl, viaje que no se podía demorar ya porque a hora y media de Shanghai, no sé qué leches estaba esperando a ir.

La ciudad es ultra moderna, muy bien cuidada y limpia, y los coreanos geniales. Aparte de que las chicas son muy guapas y se cuidan mucho (según Susana los chicos tampoco son feos), les encanta salir, comer y, sobretodo beber, por lo que estos sí que se parecen de verdad a los españoles… pero de todo esto ya hablaré otro día si se tercia que si no queda largo el post.

Yo de lo que quería hablar era de otra cosa. Y es que Corea del Sur es un país que, aunque lejano, ha estado muy cerca desde que tenía cuatro años, cuando empecé a hacer Tae Kwon Do. Sí, desde que era pequeñito mis padres, supongo que para evitar que me convirtiera en una bola de billar o porque les gustaban mucho las plículas de Bruce Lee, decidieron que apuntarme a hacer artes marciales por esa época. Por ello, desde que era un enano veía la bandera de Corea todos los días y esos tres carácteres indescifrables: 태권도, que suponíamos que decía taekwondo pero que no estábamos del todo seguros…

…y sabía decir cosas como ap chagui o yop chagui, o pumse que ahora acabo de comprobar que verdaderamente son palabras coreanas (mis compañeros coreanos del master me entienden :). Aquí podéis ver una lista en Wikipedia de cómo se llamaban las diferentes posiciones… qué recuerdos!. Al final lo dejé sobre los 20, ya que con la Uni y los idiomas no me daba más el día… pero pude ser cinturón negro por lo menos.

Así que lo primero que hice al llegar a Seúl es intentar ver una exhibición de Taekwondo. Y mira tú por donde, hacen una todos los miércoles y sábados enfrente de un palacio, el Gyeonghuigung, que está bastante céntrico, cerca del museo de historia…


Ver mapa más grande

Tras varios intentos en encontrarlo (el primer día nos perdimos y fuimos a otro palacio, el segundo no había porque era jueves pero no lo sabía), conseguimos ir el sábado y ver la exhibición.

Primero empezaron unos niños que lo hacían muy bien para la edad que tenían… yo a su edad era bastante más patán.

Y luego ya empezó el expectáculo… con bailarinas y tambores al principio…

pero pronto se pasó a las patadas. Lo mejor es que no lo hicieron aburrido, si no que fue como una especie de obra de teatro, o peli de artes marciales, donde hay buenos y malos, se pelean y rompen tablas, hay música, coreografías, etc… Eso sí, los saltos fueron geniales… esos saltos nunca lo hicimos en el gimnasio (sobretodo porque nos hubiéramos roto la crisma con el techo).

Y hasta los pumses, o combinaciones, eran la hostia ya que parecían una coreografía. Aquí podeis ver un vídeo (solo para los de fuera de China o los que tengan vpn).

Dedicado al Taekwondo Martos, a los profes Luís y Jose Luís y a mis compañeros de entonces con los que alguno aún mantengo una amistad para toda la vida :) Y gracias a los que habéis subido las fotos al grupo de Facebook y que he utilizado ahí arriba.

Baisha - Budhas

Diarios de Yunnan (V) – Lijiang (丽江)

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Ostras, Pedrín, 20 días sin escribir… y no es que se me haya olvidado que tengo un blog, es que, entre pitos y flautas, el tiempo ha pasado volando… así que retomemos la actividad, ya de vuelta en Shanghai tras unos “días” de asueto por tierras ibéricas.

Qué, os pensábais que os habíais librado del viaje de Yunnan, verdad? Pues no, estábais equivocados… aquí vuelven… iré metiendo información de viajes de tanto en tanto. Luego bastará con mirar la categoría de Viajes, para verlos todos juntos.

Lijiang

Lijiang es uno de los lugares más visitados de China (esta estadística me la he sacado de la manga, pero seguro me equivoco de poco) y se nota. Se puede llegar en avión directamente ya que hay un aeropuerto cercano (aunque suelen ser caros los vuelos) o, si estamos haciendo la ruta, desde Dali o Shangrila en autobús, que tarda unas 4 horitas por unas carreteras bastante aceptables y un paisaje increíble, así que no se os hará pesado. También es posible ir en tren desde Dali, y tarda sólo 1h30, pero nos dimos cuenta tarde porque la línea es muy nueva y no sale en las guías, así que si estáis planeando el viaje, tened el tren en cuenta.

Cuando hablamos de Lijiang me refiero a la zona antigua, o Gucheng, ya que como todas, también hay una ciudad nueva al lado que no tiene nada emocionante, si descontamos el Mao gigante desde donde se alquilan bicis.

La ciudad antigua fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 1997, y desde entonces no ha parado de convertirse en un parque de atracciones (aunque, no me malinterpreteis, aún vale la pena ir a visitarlo). La ciudad fue devastada por un terremoto en 1996, donde muchos de los grandes edificios que se habían construido en la ciudad antigua cayeron. Las autoridades, tras darse cuenta que las construcciones tradicionales de madera parecía que resistían más, decidieron reconstruirla con este tipo de edificaciones, lo que ayudó a que la UNESCO le diera la etiquetita… y que el Banco Mundial le diera algunos durillos.

Ahora, todos los edificios del centro histórico tienen la misma pinta, con los típicos tejados grises, y la vista desde Lion Hill, la pequeña colina al lado de la ciudad, es así…

Y aquí aquí un poco más cerquita…

Lo mejor de Lijiang es que es muy agradable perderte por ella, sin coches ni polución, está llena de restaurantes y terrazas, farolillos rojos, casas bajas, etc… además de estar muy limpia.

Y si buscas, se puede encontrar aún la China auténtica, como en los mercados…

…de verduras, o los de carne… aunque no creo que compréis nada allí.

e incluso puestos con bichos… pero creo yo que están más bien dedicados a turistas que a locales…

También se encuentra a mujeres lavando en los canales y en los pozos, porque toda la ciudad está surcada por estos canales con agua bastante limpia (aunque más clara cuanto más arriba de la ciudad que por abajo…)

Te puedes encontrar también cómo lavan a un bebe en medio de la calle.

Y visitar, se puede ir al estanque del dragón negro (heilongtan, 黑龙潭), desde donde se puede ver la gran montaña nevada justo detrás del lago, ahí donde en la foto hay unas nubes muy espesas.  Es gratis si teneis el ticket de 80 rmb (unos 9 euros) que hay que pagar por entrar a Lijiang y que permite acceder a varios lugares de la ciudad, pero que nadie compra. Este ticket sólo se pide al entrar en estos lugares determinados, como este, o en los frescos de  Baisha que explico luego, así que quizá valga la pena comprarlo al entrar aquí y así ya lo teneís.

Lo malo de Lijiang es que hay cosas que no son tan emocionantes, como por ejemplo…

Las millones de personas por las calles… incluso de noche.

que sólo haya tiendas de souvenirs, una al lado de otra…

con lo que no queda ni una auténtica, y las abuelas también se han tenido que reciclar y vender colgantes

y muchas mujeres locales, al no tener tienda, se dedican “a cargar”, o en grupo para una obra…

o individualmente… a veces llevan bultos más grandes que ellas.

Al segundo día, si lo encontrais poco auténtico y quereis escapar, una ruta típica es alquilar una bici en la plaza de Mao  (un par de euros todo el día la bici básica) y pirarte a Baisha y Shuhe. Te dicen que está al lado, pero a menos que os lo tomeis muy en serio, será una horita de pedaleo más o menos, entre lo que os perdeis y os reencontrais…

Baisha es mucho menos turístico, y aunque también podreis comprar souvenirs, no tiene nada que ver. Es como estar en medio de la naturaleza…

Lo más famoso a visitar allí son unos frescos (de los que no dejan hacer fotos) y se mantienen en su estado original (todo un logro en este país). Más explicación en el cartel en inglés a la entrada del complejo, descrito en el más puro estilo estilo chino, descrito magistralmente por chinochano. Por cierto, os pedirán el ticket que hay que comprar al entrar en Lijiang  que he explicado antes para entrar al estanque del dragón negro, así que no lo olvideis.

De ahí podéis ir a Shuhe, unos 10 – 15 minutos en bici, pero intentad evitar el pago de la entrada, porque no os quedaréis mucho tiempo. Para no pagar, cuando lleguéis al final de la carretera desde Baisha y tengáis que decidir si tirar a la izquierda o derecha, tirad hacia la izquierda y luego todo el tiempo hacia la derecha… pasad la puerta sin mirar, nadie os pedirá el ticket. Shuhe es, básicamente, un Lijiang en miniatura, y os lo acabareis enseguida. Y sí, también están las tiendas de souvenirs pegadas unas al lado de otras…

Y se acabó… a disfrutar el paseo de vuelta con las vacas, los campos, y los fotógrafos de bodas…

Dónde dormir?

Pues la verdad es que no os faltará sitio donde quedaros, así que si no encontrais nada online interesante no os estreseis que allí habrá donde escoger.

Nosotros nos quedamos en The Téa Sun Deck… que por poco más de 30 euros está muy bien. El manager Kevin habla muy bien inglés y se deshará en atenciones, y tendréis una chica en el hotel que os ayudará en cualquier cosa que necesitéis. Si teneis mayor presupuesto, tienen otra hotel en Lion Hill, con suites de vistas espectaculares por unos 100 euros.

Aquí van las fotos con las vistas desde nuestro hotel Sun Deck…

y desde Lion Hill.

London1

China en Londres

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Hagamos un pequeño break de Los Diarios de Yunnan (que me estoy cansando hasta yo de escribir del viajecito) y hablemos de Londres.

De vuelta de Shanghai este verano, y “gracias” al cambio horario del vuelo de Virgin Atlantic que nos impedía coger la conexión a Barcelona y nos obligaba a pasar la noche en el aeropuerto, pudimos pasar una mañana por Londres, recordando viejos tiempos (y es que tras vivir cuatro años en esa ciudad uno la siente un poco suya también).

Y como no podía ser de otra manera, acabamos pasando por China Town, a ver si ahora se veía diferente.

La primera impresión es que me recordaba más a Hong Kong que a Shanghai, con los carteles en chino tradicional y los comercios típicos ingleses, como la casa de apuestas Ladbrokers.

La calle principal (por si alguien no ha estado allí) es Gerrard Street y está entre Leicester Square y Shaftesbury Avenue, fácil de encontrar, sobretodo porque tiene un par de arcos muy chinos

El nombre de la calle en chino lo podeis ver aquí en la foto… que solo reconozco el último que significa calle (jie, 街)

Esta calle está llena de restaurantes, entre los que destacaría el Lido, más o menos en el centro de la calle. Es el mejor sitio para comer Dim Sum en Londres, sobretodo los domingos al mediodía… pero hay que pedirlo, porque si entrais con cara de pardo os endiñarán la carta típica, que tampoco vale mucho.

Además de restaurantes, en esta calle hay varios supermercados chinos, donde encontrar, entre otras cosas, frutas como el Mangostán, aunque a precios un tanto desorbitados.

Y periódicos en chino… entre otros el Epoch Times, que es muy crítico del partido comunista y bueno… viendo quien lo fundó, no sé yo si es muy de fiar.

Y se pueden encontrar hasta tiendas de fakes, por lo que no es necesario venir a Shanghai para comprarse un Luis Vuiton más falso
que los billetes de 5 euros.

Pero la influencia china va más allá de esta calle, e incluso en Covent Garden se pueden encontrar puestos de lectura de manos (supongo que hay que ser chino o gitano o ponerse las gafas al revés para tener credibilidad a la hora de predecir el futuro a alguien).

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