Por estas fechas hace un año que realizamos el viaje por las tierras del Sur de China: Yunnan. Después de visitar Kunming (con su bosque de piedra Shilin), Dali, Lijiang, la última parada fue Shangri-La… y por alguna razón, nunca he escrito sobre ella… así que ahora toca hacerlo :)

¿Shangri-La?

Ahora direis… ¿eso no era de un libro? o ¿Eso no es una cadena de hoteles?

Pues sí y sí. Ambas respuestas son correctas. Shangri-la era una tierra ficticia que aparece en el libro de James Hilton de 1933 llamada Lost Horizon (Horizontes Perdidos en castellano), donde un veterano de la Primera Guerra Mundial, Hugh Conway, encuentra su paz interior. Pues bueno, ya que este lugar molaba mucho, y no existía, algún que otro avispado oficial chino pensó que como seguro que atraía mucho turismo, sería una buena idea “hacerlo existir”. Así, en el 2001, buscaron un lugar que se pareciera a la descripción de la novela (es decir entre montañas, con un monasterio gigante, y cercal del Tibet) y encontrar este lugar: Zhongdian (中甸), que rebautizaron con el sonoro nombre de Xiānggélǐlā (香格里拉), fonéticamente Shangri-La en chino. Además, según he visto por ahí, encima tiene otro nombre, Gyelthang en tibetano.

Y sobre el hotel, supongo que pensaron que sonaba bien como marca de hoteles de lujo…

¿Cuáles son las 3 cosas que se pueden hacer en Shangri-La?

1. Visitar el templo de Sōngzànlín (松赞林寺).

Este monasterio quizá sea la razón por la que visitar Shangri-La. Se encuentra a 5 km del pueblo de Zhongdian, y engloba innumerables templos y residencias de monges en su interior. Se trata del mayor templo tibetano en Yunnan, y el mayor monasterio del sur de China. El templo principal está siendo “restaurado” a la china, es decir, demolido completamente y vuelto a construir.

La razón que dan es que el monasterio original era de madera, y que ahora “les están construyendo uno mejor de cemento que durará muchos siglos”… La razón verdadera es que en China no le dan ningún valor a la antigüedad de las cosas, de ahí que un país con miles de años de historia, al final tenga todos los monumentos que parecen prefabricados.

Y las maderas originales del templo acaban todas apiladas con su destino en las estufas de las residencias de los monges…

Las dos templos adyacentes al que se encuentra en construcción se pueden visitar, y en ellos se explica la vida de Budha en imágenes… menos mal que teníamos al guía que nos lo fue explicando poco a poco, aunque de poco sirvió porque un año después, se me ha olvidado casi todo.

No se pueden hacer fotos dentro, aunque conseguí tomar una de cómo era el templo originalmente… cabe decir que más o menos lo van a dejar parecido.

El guía, precisamente, era el que nos proporcionaba el hotel donde nos quedamos una noche, el Songtsan Retreat, que está justo al lado del templo. Es una buena opción si lo que queréis es tranquilidad, naturaleza y aire limpio…

2. Visitar el pueblo.

Vale, es un poco turístico, sobretodo porque un pueblo al que han cambiado el nombre para atraer el turismo no podría ser de otra manera, pero vale la pena pasar al menos un día pateandolo.

Tenemos la plaza central, donde ponen unos puestos con pinchitos muy buenos…

Plaza polivalente… en la que por las tardes se ponen a bailar…

En el pueblo también se puede visitar otro templo… el Guishan, con su rueda de oración gigante que se ve en todo el pueblo… rueda “milenaria” que instalaron el año 2002…

Lo mejor del pueblo es que se encuentran los “lugareños” con sus trajes tradicionales… aunque puede que lo hagan por atraer el turismo, creo que más bien lo hacen porque son como visten normalmente en su etnia porque habían muchas mujeres vestidas con estos trajes fuera de lugares turísticos.

3. Visitar los alrededores de Shangri-La

Es sencillo viajar alrededor. Desde algunos hostales organizan viajes, e incluso te buscan un coche para ir donde quieras.

Una de las mejores excursiones es a las terrazas de piedra calcárea de Baishui (literalmente “Agua Blanca”).

Aunque al llegar al pueblo parece que nos hayamos equivocado… y al subir para visitarlas parece que no valen mucho la pena….

Al llegar, la vista es impresionante…

Esta excursión ya vale la pena para pasar medio día, pero nosotros decidimos seguir adelante e intentar visitar el “desfiladero del tigre saltador” (Tiger Leaping Gorge), excursión que se hace normalmente desde Lijiang y que mucha gente la hace andando…

El camino hacia allí está muy bien, aunque con un poco de curvas… pero la vista de las montañas vale la pena.

Pero no pudimos hacerlo. El año pasado hubieron unas “lluvias bíblicas” que se llevaron por delante unas cuantas carreteras… y bueno, lo vimos en directo…

Así que tuvimos que volver por donde habíamos venido.

Y aquí se acaba el viaje de Yunnan. Si lo vais a visitar, disfrutadlo.