Como muchos sabeis, estoy en Shanghai para hacer un MBA. Van a ser 20 meses por esta parte del mundo. No he venido solo, Susana, mi estupenda mujer, también participa en la aventura. Ella estudiará chino en otra universidad, al otro lado de la ciudad. Pero ya hablaremos de esto en otra ocasión.

Nunca he escrito un blog, y muy posiblemente me canse tras las primeras noticias, pero ya que estoy haciendo cosas nuevas, intentémoslo.

Llegamos el viernes pasado a las 7 de la mañana. Y aunque suene raro, todo fue perfecto. En el aeropuerto no tuvimos casi que esperar para hacer el check in, el vuelo no se retrasó. La escala en Helsinki no fue muy larga y pudimos disfrutar unas maravillosas patatas fritas de manzana.

Llegamos a Shanghai a la hora prevista (no dormimos casi nada, eso si) y nos recibió un comité de bienvenida de dos tipos de blanco y una pistola para medir la temperatura!

La aduana fácil, las maletas salieron enseguida, el maglev (el tren que une el aeropuerto con Shanghai y que va a 300km/h) nos llevó a Shanghai en 8 minutos, cogimos un taxi de la estación muy simpático que nos enseñó a contar hasta 10 en chino y a decir buenos días y buenas noches (y encima nos contó que Mickael Jackson había muerto!) y en el hotel (que estaba mejor de lo que esperábamos) nos hicieron un upgrade!

Dormimos hasta las 13h, fuimos a comer con Nano y Lisa, nos compramos el teléfono, dimos una vuelta, cogimos el metro, volvimos al hotel y tachán, se acabó el primer día. Así que en resumen, la llegada a China inmejorable. Y esta primera semana no ha estado mal tampoco… Espero que acabe igual o mejor :)