Una de las atracciones más visitadas en Shanghai por la comunidad española (y quizá americana, aunque a gran distancia) son los mercados de falsificaciones. Somos tan populares por allí que incluso los comerciantes son capaces de chapurrear un poco de castellano y de hablarte de la paella y de la sangría con acento sevillano. Supongo que la facilidad con la que nos hemos acostumbrado a tener cosas baratas (lease pelis y música) hace que veamos hasta casi normal poder comprarte unas Converse por 5 euros. De todas formas creo yo que es más por hacer el turista y comprarte un Lolex que por aparentar en casa… porque seguro que nadie intenta pasar su relojes falsos por verdaderos allí, verdad?

Pues de estos mercado, que yo conozca, hay dos (creo que hay otro en Qipu lu, pero no he ido nunca, con dos hay de sobra). El primero es el de al lado de mi casa, en la estación de metro de la línea 2 Science and Technology Museum, en Pudong. Es un mercado subterráneo gigantesco, y la verdad es que viene bien si tienes una urgencia y necesitas calcetines o unos guantes porque ha llegado el invierno de repente, o una maleta porque te vas de viaje huyendo del frío repentino… (se nota que hace una rasca de la leche últimamente?)

El otro, más centrico, está en el 580 de Najing Xi Lu, muy cerca de People’s square (la plaza del pueblo, vamos).

Lo curioso es que no, oficialmente allí “no venden falsificaciones”, y “las autoridades lucharán a muerte contra cualquiera que infrinja el copyright”, como dice el cartel…

y bueno, parece que algunas marcas sí que han conseguido que no se las falsifique mucho e incluso se muestran en el tablón de anuncios diciendo que te cortarán una mano (esto es metafórico, por si alguno se lo cree), como Fendi, Chanel, Hermés, etc..

…aunque bueno, mucho caso no hacen, sólo hay que preguntar y te los sacan de la trastienda.

Otras, no obstante, no son consideradas “marcas registradas” y se pueden mostrar tan alegremente…

y así pasillos y pasillos… en los 3 pisos…

Ahora muchos diréis… “Ay estos chinos que lo imitan todo…”

Pero lo peor es que allí dentro no encontraréis un solo chino que no esté para vender algo a un turista. Ellos no compran allí y la culpa que las falsificaciones sigan existiendo es que hay un mercado muy grande de turistas que lo demandan…