Otra cosa que nos encontramos en Xiamen, concretamente en las tiendas del hotel, fueron una versión un poco más indigesta de comida china…

Estas lechugas de jade, aparentemente hay que ponerlas mirando hacia la ventana. Se supone que traen buena suerte (esto, por cierto, me lo ha explicado un compañero de clase coreano, por lo que creo que debe de ser algo asiático).

Los lychees deben de tener bastante éxito ya que habían un par de esculturas

Pero lo mejor de todo es esta…

Ramoncín, el rey del pollo frito!

Y como bonus, incluiremos una fruta con letra china incorporada (que no pintada)

Misterios de la naturaleza… china