Con este nombre de cuento de los hermanos Grimm, Shilin (石林) o el Bosque de Piedra en castellano, nos encontramos con una de las zonas más increíbles (y explotadas turísticamente) de Yunnan. Es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y los chinos han aprendido que estas cosas se pagan bien (cuesta casi 20 euros entrar, más que la Expo), además de atraer a millones de visitantes (sobretodo chinos y en grupo). Mucha gente (sobretodo mochileros que nos hemos encontrado que llevan 6 meses dando vueltas) lo considera un  “tourist trap” y no va, pero creo yo que vale la pena ir a visitarlo, y quedarse un día en Kunming para venir aquí no es tan mala idea.

Se trata de una formación karstica (creo que en castellano se dice de piedra caliza) de varios km2 de extensión. Estaba bajo el mar durante varios miles de años hasta que dejó de estarlo (como todo en la vida), y gracias al viento y la lluvia se han creado unas formas muy espectaculares, que haría las delicias de mi profesor de ciencias naturales de EGB.

Está a poco más de 100 km de Kunming, por lo que es posible ir y volver en el día. Se va en autobús desde la estación del Este, que está a tomar por saco del centro (aquí la Lonely Planet tampoco se luce mucho porque no se coge [aquí más de uno de la audiencia latinoamericana del blog se estará partiendo de risa] desde donde dicen ellos). Para ir a esta estación se puede ir en autobús (uno de línea) desde cerca de la estación del tren (lo cogimos para volver) o en taxi por poco más de 4 euros (no parece mucho, pero es más o menos lo que cuesta el bus a Shilin, por lo que relativamente es una pasta). Hay buses cada media hora a Shilin, por lo que no os estreseis por llegar muy pronto.

Una vez allí os pedirán los 175 RMB (casi 20 euros, como ya he dicho) por barba, aunque si teneis tarjeta de estudiante os pueden hacer descuento (tampoco demasiado, unos 6 euros) que podéis utilizar para coger una guía, que están todas esperando al lado de la entrada con sus traje tradicional (o uniforme de trabajo, según se mire).

Nosotros pasamos de guía y nos dedicamos a perdernos por ahí porque no teníamos mucho tiempo (la visita guiada son 3 horas), pero aquello es gigante y si vais con tiempo quizá no sea una mala idea ir con una y que os lleve en coche a otro lado.

Nada más entrar está el “bosque pequeño”, que es un paseo no muy largo con un millón (por lo menos) de personas haciendo la misma ruta y haciéndose fotos en los mismos sitios… así que os la podéis saltar.

Así que tirad hacia el “bosque grande”. Lo mejor de este lugar es perderse. Aunque haya millones de turistas (que los hay) también es posible encontrar sitios sin nadie ya que, como dice la regla de oro del viajero (otra aplicación del Principio de Paretto), el 80% de la gente está en el 20% de los lugares. Además, a los chinos les encanta hacerse fotos y posar por lo que encontrareis también a chiquitas con tacones y paraguas que no están preparadas para ir por zonas no tan transitables… (esta teoría se la he robado a Susana y va gratis para el estudio del PP de Baleares, no hace falta que nos paguen 12,000 euros: A las chinas les gusta hacerse fotos con modelitos en sitios muy turísticos).

Así que te puedes perder (literalmente, hubo un momento en el que no sabíamos volver) por los caminos laberíticos que están creados a través de las piedras y no encontrarte a nadie durante un buen rato. Y es posible ver paisajes como estos…

Eso sí, tened cuidado no os despistéis o volveréis a encontraros rodeados de millones de turistas!

Y algunos incluso os pedirán hacerse una foto con vosotros… aunque los que tengan las plumas en la cabeza sean ellos…