Ante todo que quede claro que me encanta la comida china. Hay muy diferente según la región (que pique, que no pique, con bichos más raros, con bichos normales, con cabeza, sin cabeza, más vegetal, más chicha…) y muy buena.  En dos semanas que llevamos aquí hemos comido chino casi todos (quizá nos hemos saltado alguno por una hamburguesa, sushi o una ensalada para que haya variedad). Bueno, que me enrollo, que está buena.

No obstante, voy a escribir sobre algunas curiosidades de la comida. Empecemos con el super y la frescura. El otro día, dando un paseito por el Carrefour (que está en la plaza del “dedo gordo” que ya os he comentado) me sorprendieron varias cosas. Primero que hay de todo, hasta aceitunas y aceite de oliva (casi a 8 euros, eso sí, pero lo hay). Así que a todos aquellos que nos dijeron que no tenían ni leche, nada, que npi.

Segundo que la mitad de las cosas no sé qué co*o son. Qué son estos sobres de comida disecada? Lo intentaré descubrir.

Y tercero, que hay más bichos vivos de los que me esperaba. Esta tortugas no están en el departamento de mascotas, no…

Y como curiosidad última, que los pollos aquí se congelan estirados. Debe de ser algo del Feng Shui, así tienen menos stress…