Hagamos un pequeño break de Los Diarios de Yunnan (que me estoy cansando hasta yo de escribir del viajecito) y hablemos de Londres.

De vuelta de Shanghai este verano, y “gracias” al cambio horario del vuelo de Virgin Atlantic que nos impedía coger la conexión a Barcelona y nos obligaba a pasar la noche en el aeropuerto, pudimos pasar una mañana por Londres, recordando viejos tiempos (y es que tras vivir cuatro años en esa ciudad uno la siente un poco suya también).

Y como no podía ser de otra manera, acabamos pasando por China Town, a ver si ahora se veía diferente.

La primera impresión es que me recordaba más a Hong Kong que a Shanghai, con los carteles en chino tradicional y los comercios típicos ingleses, como la casa de apuestas Ladbrokers.

La calle principal (por si alguien no ha estado allí) es Gerrard Street y está entre Leicester Square y Shaftesbury Avenue, fácil de encontrar, sobretodo porque tiene un par de arcos muy chinos

El nombre de la calle en chino lo podeis ver aquí en la foto… que solo reconozco el último que significa calle (jie, 街)

Esta calle está llena de restaurantes, entre los que destacaría el Lido, más o menos en el centro de la calle. Es el mejor sitio para comer Dim Sum en Londres, sobretodo los domingos al mediodía… pero hay que pedirlo, porque si entrais con cara de pardo os endiñarán la carta típica, que tampoco vale mucho.

Además de restaurantes, en esta calle hay varios supermercados chinos, donde encontrar, entre otras cosas, frutas como el Mangostán, aunque a precios un tanto desorbitados.

Y periódicos en chino… entre otros el Epoch Times, que es muy crítico del partido comunista y bueno… viendo quien lo fundó, no sé yo si es muy de fiar.

Y se pueden encontrar hasta tiendas de fakes, por lo que no es necesario venir a Shanghai para comprarse un Luis Vuiton más falso
que los billetes de 5 euros.

Pero la influencia china va más allá de esta calle, e incluso en Covent Garden se pueden encontrar puestos de lectura de manos (supongo que hay que ser chino o gitano o ponerse las gafas al revés para tener credibilidad a la hora de predecir el futuro a alguien).