Ya están aquí. Otro año más el verano nos ha pillado y es el momento de irse unos días de vacaciones para desconectar. Algunos de vosotros ya estáis por ahí, otros aún no nos hemos ido, pero no por eso tenemos menos ganas… y aunque no habíamos planeado muchos días de vacaciones, por lo menos haremos unas escapadas.

Como este año el presupuesto es limitado (es lo malo de ser emprendedor… muy bonito sí que es, pero ganar dinero, eso ya es otro cantar), miramos con lupa las opciones de alojamiento. Últimamente han surgido nuevos inventos como el Couchsurfing, donde puedes alojarte en casa de gente gratis, aunque “tienes” que compartir también tu casa para que otra gente se aloje. Quizá sea una buena opción para conocer gente, pero creo que yo estoy mayor para eso…

Otra opción interesante es AirBnB, parecido a Couchsurfing, pero donde pagas por quedarte en casa de gente (más un 10% adicional a los amigos de la plataforma). No es mala opción, pero al final, si vas a quedarte en casa de alguien, pues ya casi mejor que hacer un couchsurfing, no? Supongo que se utilizará sobretodo por gente que tiene un apartamento vacío y le quiere sacar unos duros en verano. Aunque la idea me parece buena, no estoy seguro si es del todo muy legal… si los que alquilan no son empresas o autónomos, entonces facturan sin IVA? ¿O los ingresos van en su renta como si fuera un alquiler a largo plazo? Llamadme old fashion, pero a mí esta economía gris no me acaba de gustar del todo… posiblemente tenga que cambiar la legislación para poder facturar estos alquileres (y otros pequeños trabajos temporales, ya que estamos) de una manera más sencilla y legal, porque si no todas estas transacciones acaban ocurriendo sin pagar ningún impuesto, y eso, viendo como han caído los ingresos del Estado estos últimos años, no me acaba de convencer…

hotelroom

Y luego siempre queda la opción tradicional, buscar un hotel baratito. Quizá sea por tradición, quizá sea porque me encantan los hoteles, pero no sé por qué acabo siempre hospedándome aquí. Vale, admito que a veces me tocan un poco las narices los empresarios del sector… pero me sigue encantando entrar en un sitio donde, aunque hayan dormido miles de personas, parece que se acabe de estrenar para mí (bueno, esto a veces no ocurre, y esas veces suelo montar un pollo al responsable).