Retomo el blog con el viaje a India del que acabamos de volver para ir a la boda de nuestro amigo Bharat en Coimbatore. Uno de los puntos álgidos del viaje (aparte de la boda, claro) fue la visita que nos organizaron a dos de los tres famosos Templos Vivientes Chola, en la región de Tamil-Nadu, sobretodo el Templo Airavastesvara en Darasuram, o simplemente templo Darasuram, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, del que trata este post.

El templo de Airavatesvara está dedicado a Shiva, que aquí se conoce como Airavastevara (de ahí su nombre) porque era venerado por Airavata, que era un elefante blanco del rey de los dioses, Indra. El hinduismo es muy complicado, con cientos de dioses, así que no voy a entrar en mucho detalle, principalmente porque no tengo ni idea, así que si alguien le apetece, que empiece a tirar de Wikipedia, que dá bastante de sí.

Airavatesvara en Darasuram es el más pequeño de los tres Templos Vivientes Chola pero bajo mi punto de vista (y de casi todos los que fuimos) es el más impresionante, sobretodo por la exquisitez de los grabados en la piedra. Según cuentan la razón es que se construyó con el concepto de nitya-vinoda, “entretenimiento eterno”, en mente. Además tuvimos la gran suerte de visitarlo un día de lluvia, tras el monzón, por lo que se había inundado ligeramente, lo que le daba un aspecto mágico. Para poder entrar tuvimos que cruzar andando lo que parecía un estanque.

Templo Darasuram - entrada

Lo mejor era que el “estanque” no era solo fuera, si no que dentro estaba igual de inundado…

Templo Darasuram inundado

Nada más entrar tenemos el mandapa, o porche donde tenían lugar los bailes y celebraciones religiosas y que estaba enfrente del sanctum sanctorum, o la parte más santa del templo. Este mandapa tiene 108 columnas, representando las condiciones socio económicas de la época.

La subida al mandapa se hace a través de unas escaleras coronadas por unos elefantes perfectamente conservados.

Al lado del elefante, al frente del mandapa, hay un gran carro con ruedas inmensas de piedra tirado por caballos. Esta es una de las imágenes más conocidas de este templo.

Tras el mandama tenemos la torre, o vimana, de 24 metros. Hay 4 figuras, una en cada cara. Dos de ellas son una estatua de dos de los tres dioses principales: Vishnu y Brama, y las otras 2 son de Shiva (la mitad en cada lado).

Hay detalles en todo el templo. Uno que el guía nos indicó y que llama mucho la atención es un grabado de una mujer dando a luz.

En resumen, Darasuram Temple es un lugar mágico, muy bien conservado en el que te puedes pasar horas descubriendo detalles. Si vais a Tamil-Nadu, intentad pasar por este lugar.